Desde pequeña, sentí una conexión única con el mar. Mi pasión por la vela me ha llevado a convertirme en campeona olímpica y mundial, enfrentando retos que han moldeado mi carácter y determinación.
Mi historia es la prueba de que, con trabajo y perseverancia, los sueños pueden alcanzarse. Hoy, sigo navegando hacia nuevos horizontes, con el mismo espíritu con el que todo comenzó.

Mi debut en los Juegos Olímpicos fue la primera oportunidad de convertir ese fuego interior en una medalla de oro. Junto a mis compañeras Sofía y Ángela, y con la guía de nuestro entrenador, Toni Otero, iniciamos un camino lleno de aprendizajes. También contamos con el apoyo imprescindible de Manu Weiller, y de nuestras compañeras Eva González y Lara Cacabelos, que fueron parte fundamental del proceso.
Fue una campaña olímpica que me enseñó a transformar mi rol de regatista al mando de un barco en el de líder de un equipo, aprendiendo a confiar y a sacar lo mejor de cada una, avanzando juntas hacia un mismo objetivo.

"Si se trata de luchar hasta el final, no rendirse, reinventarse las veces que haga falta y trabajar más que nadie, no hay duda: apuesten por Támara", así definía la periodista Eleonora Giovio los tres años de preparación para los Juegos Olímpicos de Río. El desafío de cambiar de modalidad y compañera se transformó en una oportunidad única cuando Berta Betanzos y Patricia Díaz-Tendero se unieron al proyecto. Trabajamos codo a codo con Pepe Lis y con los jóvenes regatistas Víctor y Turra. Ese gran trabajo en equipo nos permitió, en solo tres años, conquistar el título mundial y luchar por el oro olímpico hasta el último momento.
La frustración y el sufrimiento de no alcanzar el objetivo deseado me enseñaron a valorar la importancia de las emociones y cómo gestionarlas para seguir adelante con mayor fortaleza.

Una nueva reinvención junto a Paula Barceló en una campaña olímpica en la que la progresión fue exponencial, llevándonos al podio mundial en solo dos años. La preparación estuvo a cargo de Víctor Payá, con el valioso apoyo de los hermanos Alonso. Los JJOO fueron duros; el aislamiento y la falta de libertad de movimiento, debido al contexto global, requirieron un esfuerzo adicional. Tras una intensa lucha por las medallas durante toda la semana, nos quedamos a las puertas del podio. Fue un golpe difícil de asimilar, pero supe gestionarlo gracias a la ayuda incondicional de Patricia.
La verdadera fortaleza radica en aprovechar cada situación, por más dura que sea, para seguir creciendo como deportista y como persona.

Los JJOO de París 2024 los vi como una oportunidad de consolidación, ofreciéndome la posibilidad de competir nuevamente junto a la misma compañera y embarcación, con altas expectativas de resultado. Con José Costa y Federico Alonso como entrenadores, afrontamos la preparación con determinación. Sin embargo, fue una competición en la que no logramos ‘brillar’ como se espera de nosotras en eventos de esa magnitud, y nuestras opciones de luchar por las medallas se desvanecieron.
A pesar de ello, el respeto y la admiración de mis adversarios, junto con la confianza y el cariño de mi equipo, me demostraron que ningún resultado deportivo puede superar el valor de haber forjado una carrera exitosa basada en el trabajo, el respeto, la confianza y la honestidad.

Durante los 20 años que me dediqué a la navegación olímpica, tuve la oportunidad de alcanzar lo más alto del podio mundial en tres ocasiones, en tres modalidades diferentes y con tres equipos distintos. Cada medalla obtenida en los pódiums internacionales es el resultado de un arduo trabajo en equipo, la resiliencia para superar las dificultades y la confianza depositada en cada miembro que formó parte de mis equipos.

El circuito internacional me permitió navegar por todo el mundo, explorar lugares increíbles y conocer culturas fascinantes. Además de obtener resultados deportivos y ganar experiencia para preparar nuestros objetivos principales, me brindó la oportunidad de formar una familia de amigos alrededor del mundo.

La oportunidad de participar en la vuelta al mundo a vela fue uno de los desafíos más exigentes, tanto a nivel físico como psicológico, que me reveló hasta dónde llegaban mis límites, mucho más allá de lo que había imaginado. Hacerlo rodeada de un excepcional equipo de personas y regatistas fue una suerte indescriptible, lo que lo convirtió en una experiencia competitiva inolvidable.

Más que una regata, el Trofeo Jules Verne es un récord de velocidad que pone a prueba cuerpo y mente. Una vuelta al mundo sin escalas ni asistencia que obliga a adaptarse continuamente y tomar decisiones bajo presión, llevándote a explorar tus límites físicos y mentales. Vivir este desafío desde dentro, junto a un gran equipo femenino, lo convirtió en una experiencia deportiva de enorme exigencia y aprendizaje, donde no rendirse y el trabajo en equipo fueron clave para avanzar y dejar nuevos referentes.

“Támara es un ejemplo en muchas facetas pero destacaría su resiliencia y su capacidad para gestionar equipos cultivando las relaciones personales. Es capaz de identificar aprendizajes en cada experiencia y momento, y tiene una extraordinaria visión estratégica para conectar personas y fomentar la colaboración entre ellas. Es la perfecta
“Támara es un ejemplo en muchas facetas pero destacaría su resiliencia y su capacidad para gestionar equipos cultivando las relaciones personales. Es capaz de identificar aprendizajes en cada experiencia y momento, y tiene una extraordinaria visión estratégica para conectar personas y fomentar la colaboración entre ellas. Es la perfecta aliada para potenciar a los equipos y llevarlos al siguiente nivel”

“Llevo trabajando con Támara alrededor de unos 20 años y he sido testigo de primera mano de sus valores, su esfuerzo y su capacidad para sobreponerse a todas las circunstancias. Las cosas que ha hecho solo están a la altura de las personas con gran fortaleza de carácter y extraordinaria determinación”

“Con Támara aprendes que el éxito no viene por casualidad, sino que llega con objetivos diarios claros, metas ambiciosas y mucha perseverancia.
Otra cualidad que destacaría es la capacidad de confiar en las personas a las que llama equipo: una confianza que no solo se basa en tu capacidad para realizar tu tarea, sino también en tus valores
“Con Támara aprendes que el éxito no viene por casualidad, sino que llega con objetivos diarios claros, metas ambiciosas y mucha perseverancia.
Otra cualidad que destacaría es la capacidad de confiar en las personas a las que llama equipo: una confianza que no solo se basa en tu capacidad para realizar tu tarea, sino también en tus valores y tu integridad, fundamentales para desarrollar la mejor versión de cada persona que lo compone, haciéndote sentir que eres parte de algo importante.”
Támara Echegoyen